El verano también es un buen momento para volver la vista atrás y recordar todo lo vivido durante el curso.
En Valnalón queremos aprovechar estas semanas para recuperar algunos de los programas educativos desarrollados durante el curso escolar, en este caso hablaremos de Desafío AE, una iniciativa que, año tras año, pone de manifiesto el potencial del emprendimiento social en las aulas.
Durante este curso, el alumnado de PESE de 3.º de ESO de los centros asturianos participantes ha demostrado que emprender es observar el entorno, detectar necesidades, trabajar en equipo y convertir las ideas en acciones con impacto.
Y hoy es un buen momento para reconocer el compromiso, la creatividad y el esfuerzo del alumnado y del profesorado que hacen posible este programa.
En esta noticia web ofrecemos un resumen del artículo publicado en la sección “A fondo” de la revista Cuadernos de Pedagogía en febrero 2025.
Vallina, J (2025), Desafío AE: una experiencia de fomento de cultura emprendedora en Educación Secundaria. Cuadernos de Pedagogía, Núm. 561, Pág. 12-21.
A través del proyecto educativo Desafío AE, Valnalón impulsa en los centros de Educación Secundaria una metodología donde el alumnado transita del pensar al hacer, generando valor real en su entorno más cercano.
¿Qué tienen en común un podcast, un escape room sobre los ODS, una campaña de limpieza de playas o una revista sobre emprendimiento rural? Todas estas iniciativas son ideas desarrolladas y puestas en marcha por estudiantes de Educación Secundaria en Asturias como parte de su proceso de aprendizaje. Lo hacen a través de Desafío AE (Desafío Actividad Emprendedora), una propuesta de Valnalón que, en el marco de la materia Proyecto de Emprendimiento Social o Empresarial, ha movilizado en sus 10 años de trayectoria a más de 4700 alumnos y alumnas que han participado en la creación y puesta en marcha de casi 300 proyectos.
La filosofía del cambio: acto y potencia del pensamiento a la acción
Cuando hablamos de emprender y más todavía en el ámbito educativo, acudimos a la definición más sencilla, a emprender como sinónimo de comenzar, empezar algo. Hablamos pues de tener ideas, poner estas en marcha y que sean capaces además de generar valor en el entorno. Ese proceso implica movilizar recursos, usar el potencial personal tanto individual como de equipo y tirar de esa particular caja de herramientas para construir y convertir en realidad esas ideas.
Esto es precisamente ir de alguna manera del acto a la potencia. El pensar, decir y hacer. El clásico ejemplo de una semilla, que es una semilla en acto, y al mismo tiempo, un árbol en potencia, sirve más que nunca en este caso. Y esto pretende precisamente el proyecto Desafío AE… contribuir, incentivar, motivar y acompañar a los estudiantes y sus profesores en este proceso de cambio y transformación de ideas a acciones.
¿En qué consiste?
El proyecto, nacido en el curso 2015-2016 fruto de un grupo de trabajo de técnicos de Valnalón y profesorado en el CPR Cuencas Mineras, no plantea una actividad puntual, sino un itinerario de trabajo colaborativo que se extiende durante todo el año escolar. La metodología está diseñada para que el alumnado asuma el rol de promotor de su propio aprendizaje, transitando por tres fases bien diferenciadas pero complementarias que encajan con los bloques de la LOMLOE:
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¿A qué me enfrento? (Investigación y Equipo): En esta etapa inicial, los estudiantes no solo forman grupos, sino que aprenden a leer su entorno. Analizan las necesidades de su barrio o concejo y exploran las diferentes formas de emprender (social, cultural o empresarial). Es el momento de la generación de ideas, donde el pensamiento creativo se pone al servicio de la utilidad social.
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En marcha (Planificación y Gestión): Una vez seleccionada la idea, el aula se convierte en una oficina técnica. El alumnado debe planificar los recursos, establecer contactos con agentes externos (ayuntamientos, asociaciones, empresas) y analizar la viabilidad de su propuesta. Aquí es donde se rompen las paredes del aula, obligando a los jóvenes a comunicarse con el mundo real para buscar colaboraciones.
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Aterrizando y Evaluando (Ejecución): Es la fase del producto final con un resultado real y tangible. El proyecto deja de ser un documento para convertirse en un evento, una campaña o una acción tangible. El proceso concluye con una reflexión crítica sobre los errores y aciertos, entendiendo el fracaso no como un fin, sino como una parte natural del aprendizaje emprendedor.
Como el resto de proyectos de la Cadena de Formación Para Emprender de Valnalón, este método de trabajo persigue contribuir al desarrollo de las competencias definidas en el currículo educativo, prestando especial atención al desarrollo del espíritu emprendedor, siempre entendiendo este término como un concepto amplio. Se puede imaginar que la tipología de ideas es tan variada como los gustos, motivaciones e intereses del grupo de estudiantes y además debe aprovechar las características y peculiaridades del entorno como un activo más al servicio de la idea. La mayoría de las ideas tienen que ver con proyectos de carácter social, cultural, medioambiental y de mejora de necesidades detectadas en el centro, cuestiones todas ellas que responden a las inquietudes y preocupaciones de los promotores de las ideas».
Y si vemos algunos ejemplos de cursos escolares anteriores…
Entre los muchos y diversos ejemplos que podríamos mencionar, nos gustaría destacar estos tres ejemplos.
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Escape Room sobre violencia de género (El Entrego): En el Col. Sagrada Familia, el alumnado diseñó una acción para concienciar sobre la importancia de luchar contra todo tipo de maltrato. Tras investigar la historia del movimiento feminista, crearon un itinerario lúdico y atractivo para sus compañeros, logrando una notable repercusión mediática.
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De vuelta al pasado (Turón): En el IES Valle de Turón, los estudiantes se convirtieron en guías turísticos para poner en valor el patrimonio industrial de su zona. Colaboraron con el Centro de Personas Mayores para rescatar vivencias y anécdotas, evitando que la cultura y la memoria de la zona caigan en el olvido.
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Emprendimiento rural (Pola de Allande): En el CPEB Pola de Allande, se visibilizó el trabajo de emprendedores locales como herramienta para fijar población. A través de entrevistas y vídeos, las alumnas mostraron que el emprendimiento es una alternativa viable en “las alas” de la región, rindiendo homenaje al desarrollo de la comunidad.
El valor del proceso
Más allá del resultado final, el proyecto persigue el desarrollo del espíritu emprendedor entendido en un sentido amplio. El profesorado destaca que el proyecto fomenta la motivación, la cohesión comunitaria y el aprendizaje competencial en situaciones reales, rompiendo la apatía en el aula. El alumnado valora la experiencia práctica y el impacto social de sus iniciativas, enfatizando el aprendizaje colaborativo más allá de los métodos tradicionales.
Comentarios positivos, pero más allá de estos también pueden aparecer dificultades a lo largo del proceso porque sin duda emprender es un acto dinámico, un camino lleno de curvas y propio de una realidad en constante cambio y movimiento. Pero de eso se trata… y con este empeño continuaremos nuestro compromiso con todos y cada uno de los proyectos desarrollados desde Valnalón. Esperamos también seguir este camino en vuestra compañía.
Un curso de proyectos que dejan huella: Desafío AE 2025-2026
A continuación, en el blog de Desafío AE, podéis leer la entrada de final de curso que resume las áreas temáticas y los proyectos que se han llevado a cabo a lo largo de este curso escolar.
https://desafioae.valnaloneduca.com/un-curso-de-proyectos-que-dejan-huella-desafio-ae-2025-2026/





